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Matrimonio concertado

El impulso sexual puede ser cultivado en un camino de autoconocimiento y en el desarrollo de una capacidad de autodominio, que pueden ayudar a sacar a la luz capacidades preciosas de gozo y de encuentro amoroso. Para enfrentar una crisis se necesita estar presentes.

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El conocimiento de los documentos conciliares y postconciliares del Magisterio sobre la familia, de parte del pueblo de Dios, en general es escaso. Sin embargo, al parecer estos textos no impregnan profundamente la mentalidad de los fieles. Se nota un cierto cansancio a la hora de tomar estos textos y estudiarlos. La necesidad de sacerdotes y ministros preparados. Promover un mejor conocimiento del Magisterio. Sobre todo, se reconoce la necesidad de formar agentes pastorales capaces de mediar el mensaje cristiano de modo culturalmente adecuado.

El nexo entre Evangelio de la familia y ley natural. Por consiguiente, la ley natural se percibe como una herencia anticuada. La familia es reconocida en el pueblo de Dios como un bien inestimable, el ambiente natural de crecimiento de la vida, una escuela de humanidad, de amor y de esperanza para la sociedad.

Se reconoce en las respuestas que durante muchos siglos la familia ha tenido un rol significativo en el seno de la sociedad: Es el espacio privilegiado para vivir y promover la dignidad y los derechos del hombre y la mujer.

La experiencia del amor mutuo entre los esposos ayuda a comprender la vida trinitaria como amor: El matrimonio es la imagen del amor de Dios por nosotros.

Y es precisamente este el misterio del matrimonio: De manera casi constante, en las respuestas se subraya la importancia de la familia de Nazaret como modelo y ejemplo para la familia cristiana.

De hecho, se reconoce que precisamente la familia es el lugar ordinario y cotidiano del encuentro con Cristo. Diferencia, reciprocidad y estilo de vida familiar. El papel de los padres, primeros educadores en la fe, se considera esencial y vital.

Se subraya, por otra parte, la importancia de la familia para un desarrollo integral: La calidad de las relaciones en el seno de la familia debe ser una de las preocupaciones cruciales de la Iglesia. Al respecto, se menciona la ayuda preciosa de comunidades compuestas por familias. En el compromiso pastoral por la familia se observa una interesante reciprocidad entre la responsabilidad de los pastores y los diversos carismas y ministerios en la comunidad eclesial.

Para representar esta riqueza nos concentramos en algunos temas y pasamos revista a las distintas iniciativas y estilos, de los cuales encontramos amplia muestra en las respuestas recibidas. En estos cursos, los objetivos son: Por este motivo, en numerosos contextos existe la tendencia a promover catequesis diferenciadas: Los cursos especialmente prolongados no siempre son bien acogidos.

Hay testimonios interesantes que ilustran las jornadas diocesanas con la presencia del Obispo y el testimonio de parejas maduras en la fe. Piedad popular y espiritualidad familiar. De las respuestas recibidas se deduce la necesidad de salvaguardar y promover las diversas formas de piedad popular extendidas en los varios continentes para sostener a la familia. Se observa que existen situaciones eclesiales muy diferentes y caminos diferenciados de las comunidades cristianas. El testimonio de la belleza de la familia.

Cuando los fieles perciben esta imposibilidad, la crisis en la pareja, en el matrimonio o en la familia se transforma con frecuencia y gradualmente en una crisis de fe. En determinados contextos culturales, se recuerda con insistencia la poligamia como uno de los factores que disgregan el tejido familiar. La cultura dominante en numerosos aspectos promueve una cultura de muerte respecto a la vida naciente. Nos encontramos ante una cultura de la indiferencia frente a la vida.

Todo esto, entre la gente, crea una mentalidad superficial sobre temas de importancia decisiva. Se trata de un dato realmente inquietante, que interroga toda la sociedad y la pastoral familiar de la Iglesia.

Las respuestas subrayan reiteradamente que estos instrumentos se apoderan incluso del tiempo libre para la familia. Los ritmos de trabajo son intensos y en determinados casos extenuantes; los horarios son a menudo demasiado largos y a veces se extienden incluso al domingo: El peso de las expectativas sociales sobre el individuo.

Al respecto, se siente la necesidad de promover una propuesta pastoral que se haga cargo del contexto familiar, marcado por la enfermedad y el luto, como momento especialmente oportuno para redescubrir la fe que sostiene y consuela.

La verdadera urgencia pastoral es permitir a estas personas que curen sus heridas, vuelvan a ser personas sanas y retomen el camino junto a toda la comunidad eclesial. Entre las razones sociales que llevan a la convivencia resultan: Las convivencias ad experimentum , muy a menudo, corresponden a uniones libres de hecho, sin reconocimiento civil o religioso.

Papa Francisco, Discurso a las parejas de novios del 14 de febrero de Separados, divorciados y divorciados vueltos a casar. Merecen de parte de la sociedad civil un apoyo especial, que tenga en cuenta los numerosos sacrificios que afrontan.

Algunos ponen de relieve, en esta crisis, el deseo de dirigirse a la Iglesia para obtener ayuda. De ese modo estas personas son —sin motivo alguno— privadas de los sacramentos.

Acerca del acceso a los sacramentos, las reacciones de parte de los fieles divorciados vueltos a casar son diferentes. A veces, estos fieles se alejan de la Iglesia o pasan a otras confesiones cristianas. Acerca de los separados y los divorciados. Asimismo, se hace presente la importancia de verificar una posible nulidad matrimonial, con particular cuidado de parte de los pastores, a fin de no introducir causas sin un discernimiento atento.

Las posiciones son diferentes: Se propone, asimismo, descentralizar la tercera instancia. Ciertamente, en estos casos, la Iglesia no debe asumir la actitud de juez que condena cfr.

No practicantes y no creyentes que piden el matrimoni o. Muchas veces, la fiesta y los aspectos exteriores tradicionales predominan respecto a la liturgia y la esencia cristiana de lo que se celebra.

Acerca de las uniones entre personas del mismo sexo, muchas Conferencias Episcopales proporcionan diversas informaciones. Algunas Conferencias Episcopales hacen referencia, en este contexto, a determinadas organizaciones como modelos logrados de este tipo de pastoral. Quienes afirman que la conocen pertenecen casi siempre a asociaciones y grupos eclesiales que frecuentan las parroquias o participan activamente en caminos de espiritualidad familiar.

Gaudium et spes , Al unirse ellos en una sola carne, representan el desposorio del Hijo de Dios con la naturaleza humana. Esas palabras otorgan un significado a la sexualidad y la liberan de cualquier ambigüedad. Semillas del Verbo y situaciones imperfectas. El matrimonio natural, por lo tanto, se comprende plenamente a la luz de su cumplimiento sacramental: La escuela no sustituye a los padres sino que los complementa.

El amor vivido en las familias es una fuerza constante para la vida de la Iglesia. Todo lo dicho no basta para manifestar el evangelio del matrimonio y de la familia si no nos detenemos especialmente a hablar de amor. Se muestra cuando la persona no se deja llevar por los impulsos y evita agredir. La paciencia de Dios es ejercicio de la misericordia con el pecador y manifiesta el verdadero poder.

Entonces todo nos impacienta, todo nos lleva a reaccionar con agresividad. Por eso, la Palabra de Dios nos exhorta: Luego se rechaza como contraria al amor una actitud expresada como zeloi celos, envidia. Significa que en el amor no hay lugar para sentir malestar por el bien de otro cf. Mientras el amor nos hace salir de nosotros mismos, la envidia nos lleva a centrarnos en el propio yo. El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia.

Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida. Pero eso no es envidia, sino deseos de equidad. La palabra siguiente — physioutai — es muy semejante, porque indica que el amor no es arrogante. A veces ocurre lo contrario: Ser amable no es un estilo que un cristiano puede elegir o rechazar.

Por lo tanto, no hay lugar para la amabilidad del amor y su lenguaje. El que ama es capaz de decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan.

No son palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian. Seguramente es posible, porque es lo que pide el Evangelio: Una cosa es sentir la fuerza de la agresividad que brota y otra es consentirla, dejar que se convierta en una actitud permanente: Basta una caricia, sin palabras.

El problema es que a veces se le da a todo la misma gravedad, con el riesgo de volverse crueles ante cualquier error ajeno. Hoy sabemos que para poder perdonar necesitamos pasar por la experiencia liberadora de comprendernos y perdonarnos a nosotros mismos. Entonces, poder culpar a otros se convierte en un falso alivio. Fuimos alcanzados por un amor previo a toda obra nuestra, que siempre da una nueva oportunidad, promueve y estimula. Es la actitud venenosa del que se alegra cuando ve que se le hace injusticia a alguien.

La frase se complementa con la siguiente, que lo dice de modo positivo: Es decir, se alegra con el bien del otro, cuando se reconoce su dignidad, cuando se valoran sus capacidades y sus buenas obras. El elenco se completa con cuatro expresiones que hablan de una totalidad: Disculpa todo, cree todo, espera todo, soporta todo. De este modo, se remarca con fuerza el dinamismo contracultural del amor, capaz de hacerle frente a cualquier cosa que pueda amenazarlo.

En primer lugar se dice que todo lo disculpa panta stegei. Aunque vaya en contra de nuestro habitual uso de la lengua, la Palabra de Dios nos pide: En la defensa de la ley divina nunca debemos olvidarnos de esta exigencia del amor.

Es real, pero limitado y terreno. No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus pasos, para evitar que escape de nuestros brazos. Conectado con la palabra anterior, indica la espera de quien sabe que el otro puede cambiar. No significa que todo vaya a cambiar en esta vida.

Es mantenerse firme en medio de un ambiente hostil. Es amor a pesar de todo, aun cuando todo el contexto invite a otra cosa. Hay un elemento de bondad del que nunca puedes deshacerte [ A las personas atrapadas en ese sistema, las amas, pero tratas de derrotar ese sistema [ La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena del odio, la cadena del mal [ En la vida familiar hace falta cultivar esa fuerza del amor, que permite luchar contra el mal que la amenaza.

El amor no se deja dominar por el rencor, el desprecio hacia las personas, el deseo de lastimar o de cobrarse algo. El ideal cristiano, y de modo particular en la familia, es amor a pesar de todo. El himno de san Pablo, que hemos recorrido, nos permite dar paso a la caridad conyugal.

Es el amor que une a los esposos [] , santificado, enriquecido e iluminado por la gracia del sacramento del matrimonio. El matrimonio es la imagen del amor de Dios por nosotros. Y es precisamente este el misterio del matrimonio: Sin embargo, no conviene confundir planos diferentes: Pero el matrimonio agrega a todo ello una exclusividad indisoluble, que se expresa en el proyecto estable de compartir y construir juntos toda la existencia.

Y, para los creyentes, es una alianza ante Dios que reclama fidelidad: Cede a la cultura de lo provisorio, que impide un proceso constante de crecimiento. Que ese amor pueda atravesar todas las pruebas y mantenerse fiel en contra de todo, supone el don de la gracia que lo fortalece y lo eleva. Muchas heridas y crisis se originan cuando dejamos de contemplarnos. Eso es lo que expresan algunas quejas y reclamos que se escuchan en las familias: Cabe recordar la feliz escena del film La fiesta de Babette , donde la generosa cocinera recibe un abrazo agradecido y un elogio: Casarse es un modo de expresar que realmente se ha abandonado el nido materno para tejer otros lazos fuertes y asumir una nueva responsabilidad ante otra persona.

Implica una serie de obligaciones, pero que brotan del mismo amor, de un amor tan decidido y generoso que es capaz de arriesgar el futuro. Comprometerse con otro de un modo exclusivo y definitivo siempre tiene una cuota de riesgo y de osada apuesta. El amor de amistad unifica todos los aspectos de la vida matrimonial, y ayuda a los miembros de la familia a seguir adelante en todas las etapas.

Por eso, los gestos que expresan ese amor deben ser constantemente cultivados, sin mezquindad, llenos de palabras generosas. Todo esto se realiza en un camino de permanente crecimiento. San Pablo exhortaba con fuerza: El don del amor divino que se derrama en los esposos es al mismo tiempo un llamado a un constante desarrollo de ese regalo de la gracia.

Pero supone un largo y esforzado aprendizaje. Esto requiere la ascesis de no empezar a hablar antes del momento adecuado. En lugar de comenzar a dar opiniones o consejos, hay que asegurarse de haber escuchado todo lo que el otro necesita decir. Pero son frecuentes lamentos como estos: Nunca hay que restarle importancia a lo que diga o reclame, aunque sea necesario expresar el propio punto de vista.

Muchas discusiones en la pareja no son por cuestiones muy graves. El amor supera las peores barreras. De otro modo, las conversaciones se vuelven aburridas e inconsistentes.

Comenzar a sentir deseo o rechazo no es pecaminoso ni reprochable. En ese caso, los sentimientos distraen de los grandes valores y ocultan un egocentrismo que no hace posible cultivar una vida sana y feliz en familia.

No implica renunciar a instantes de intenso gozo [] , sino asumirlos como entretejidos con otros momentos de entrega generosa, de espera paciente, de cansancio inevitable, de esfuerzo por un ideal. La vida en familia es todo eso y merece ser vivida entera. Algunas corrientes espirituales insisten en eliminar el deseo para liberarse del dolor.

En ese sentido, se puede acoger la propuesta de algunos maestros orientales que insisten en ampliar la consciencia, para no quedar presos en una experiencia muy limitada que nos cierre las perspectivas. Todo esto nos lleva a hablar de la vida sexual del matrimonio. Por eso, san Pablo exhortaba: Porque cada uno posee una dignidad propia e intransferible.

Es importante ser claros en el rechazo de toda forma de sometimiento sexual. Benedicto XVI era claro al respecto: La virginidad es una forma de amar.

Como signo, nos recuerda la premura del Reino, la urgencia de entregarse al servicio evangelizador sin reservas cf. En ese caso, resplandece el testimonio de las personas casadas.

No podemos prometernos tener los mismos sentimientos durante toda la vida. Cada uno de los dos hace un camino de crecimiento y de cambio personal. En medio de ese camino, el amor celebra cada paso y cada nueva etapa. El amor siempre da vida. Es la belleza de ser amados antes: Alguno se atreve a decir, casi para justificarse, que fue un error hacer que vinieran al mundo. En ellas, el amor expresa su fecundidad generosa. El amor en la espera propia del embarazo. Es como dice el Salmo: La madre que lo lleva en su seno necesita pedir luz a Dios para poder conocer en profundidad a su propio hijo y para esperarlo tal cual es.

Es un ser humano, con un valor inmenso, y no puede ser usado para el propio beneficio. No porque piensa como yo o encarna mis deseos.

A cada mujer embarazada quiero pedirle con afecto: No permitas que los miedos, las preocupaciones, los comentarios ajenos o los problemas apaguen esa felicidad de ser instrumento de Dios para traer una nueva vida al mundo.

El debilitamiento de la presencia materna con sus cualidades femeninas es un riesgo grave para nuestra tierra. Aun la virilidad pareciera cuestionada. Ellos mismos abandonan las certezas y por eso no dan orientaciones seguras y bien fundadas a sus hijos. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento: Decir presente no es lo mismo que decir controlador. Muchas parejas de esposos no pueden tener hijos. Sabemos lo mucho que se sufre por ello.

Adoptar es el acto de amor de regalar una familia a quien no la tiene. Los matrimonios necesitan adquirir una clara y convencida conciencia sobre sus deberes sociales.

Cuando esto sucede, el afecto que los une no disminuye, sino que se llena de nueva luz, como lo expresan los siguientes versos:. Esto confirma que era una familia sencilla, cercana a todos, integrada con normalidad en el pueblo. En definitiva, viven lo que se nos pide con tanta elocuencia en este texto: Quien se acerca al Cuerpo y a la Sangre de Cristo no puede al mismo tiempo ofender este mismo Cuerpo provocando escandalosas divisiones y discriminaciones entre sus miembros.

En primer lugar, hablemos de los propios padres. A nadie le hace bien perder la conciencia de ser hijo. Y esto nos reconduce siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros mismos sino que la hemos recibido. Una sociedad de hijos que no honran a sus padres es una sociedad sin honor [ Pero la moneda tiene otra cara: Esto a veces no se cumple, y el matrimonio no termina de asumirse porque no se ha hecho esa renuncia y esa entrega. Es el clamor del anciano, que teme el olvido y el desprecio.

Debemos despertar el sentido colectivo de gratitud, de aprecio, de hospitalidad, que hagan sentir al anciano parte viva de su comunidad. No se puede educar sin memoria: Una familia que no respeta y atiende a sus abuelos, que son su memoria viva, es una familia desintegrada; pero una familia que recuerda es una familia con porvenir. En la familia, entre hermanos, se aprende la convivencia humana [ Crecer entre hermanos brinda la hermosa experiencia de cuidarnos, de ayudar y de ser ayudados.

Ese aprendizaje, a veces costoso, es una verdadera escuela de sociabilidad. Una delicadeza propia del amor consiste en evitar verlos como competidores, como seres peligrosos, como invasores. Anunciar el Evangelio de la familia hoy. Mt 13, , nuestra tarea es cooperar en la siembra: Algunos llevan sobre sus vidas la experiencia de su propia familia herida, con ausencia de padres y con inestabilidad emocional.

En efecto, a lo largo de su vida pastoral el sacerdote se encuentra sobre todo con familias. Es preciso recordar la importancia de las virtudes.

No se trata de darles todo el Catecismo ni de saturarlos con demasiados temas. No obstante, son indispensables algunos momentos personalizados, porque el principal objetivo es ayudar a cada uno para que aprenda a amar a esta persona concreta con la que pretende compartir toda la vida. En realidad, cada persona se prepara para el matrimonio desde su nacimiento. En ese sentido, todas las acciones pastorales tendientes a ayudar a los matrimonios a crecer en el amor y a vivir el Evangelio en la familia, son una ayuda inestimable para que sus hijos se preparen para su futura vida matrimonial.

Tampoco hay que olvidar los valiosos recursos de la pastoral popular. Lamentablemente, muchos llegan a las nupcias sin conocerse. Los novios llegan agobiados y agotados al casamiento, en lugar de dedicar las mejores fuerzas a prepararse como pareja para el gran paso que van a dar juntos. Lo que importa es el amor que os une, fortalecido y santificado por la gracia. En los bautizados, las palabras y los gestos se convierten en un lenguaje elocuente de la fe.

Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: Hay que dejar a un lado las ilusiones y aceptarlo como es: Suele ayudar el que se sienten a dialogar para elaborar su proyecto concreto en sus objetivos, sus instrumentos, sus detalles.

La danza hacia adelante con ese amor joven, la danza con esos ojos asombrados hacia la esperanza, no debe detenerse. Es la que pone en marcha toda inquietud para mantenerse en un camino de crecimiento. El camino implica pasar por distintas etapas que convocan a donarse con generosidad: En cada nueva etapa de la vida matrimonial hay que sentarse a volver a negociar los acuerdos, de manera que no haya ganadores y perdedores sino que los dos ganen.

Una de las causas que llevan a rupturas matrimoniales es tener expectativas demasiado altas sobre la vida conyugal. Hacer crecer es ayudar al otro a moldearse en su propia identidad. Por eso el amor es artesanal. Sigue en pie lo dicho con claridad en el Concilio Vaticano II: Resulta de gran importancia en esta pastoral la presencia de esposos con experiencia.

Hay que alentar a los esposos a una actitud fundamental de acogida del gran don de los hijos. El amor necesita tiempo disponible y gratuito, que coloque otras cosas en un segundo lugar. Otras veces, el problema es que el tiempo que se pasa juntos no tiene calidad. Esto es de suma importancia cuando se ha apagado la novedad del noviazgo. Pero al mismo tiempo es bueno cortar la rutina con la fiesta, no perder la capacidad de celebrar en familia, de alegrarse y de festejar las experiencias lindas.

Necesitan sorprenderse juntos por los dones de Dios y alimentar juntos el entusiasmo por vivir. Los pastores debemos alentar a las familias a crecer en la fe.

No obstante, es posible encontrar algunos valores comunes que se puedan compartir y cultivar con entusiasmo. Las parroquias, los movimientos, las escuelas y otras instituciones de la Iglesia pueden desplegar diversas mediaciones para cuidar y reavivar a las familias.

Iluminar crisis, angustias y dificultades. Es la fidelidad de la espera y de la paciencia. No se convive para ser cada vez menos felices, sino para aprender a ser felices de un modo nuevo, a partir de las posibilidades que abre una nueva etapa. Cada crisis implica un aprendizaje que permite incrementar la intensidad de la vida compartida, o al menos encontrar un nuevo sentido a la experiencia matrimonial. Para enfrentar una crisis se necesita estar presentes. Por eso, tratemos ahora de acercarnos a las crisis matrimoniales con una mirada que no ignore su carga de dolor y de angustia.

Hay situaciones propias de la inevitable fragilidad humana, a las cuales se otorga una carga emotiva demasiado grande. Es comprensible que en las familias haya muchas crisis cuando alguno de sus miembros no ha madurado su manera de relacionarse, porque no ha sanado heridas de alguna etapa de su vida. La propia infancia o la propia adolescencia mal vividas son caldo de cultivo para crisis personales que terminan afectando al matrimonio.

Es un amor insaciable, que grita o llora cuando no tiene lo que desea. Eso exige reconocer la necesidad de sanar, pedir con insistencia la gracia de perdonar y de perdonarse, aceptar ayuda, buscar motivaciones positivas y volver a intentarlo una y otra vez. Cada uno tiene que ser muy sincero consigo mismo para reconocer que su modo de vivir el amor tiene estas inmadureces.

La lentitud de los procesos irrita y cansa a la gente. Mitis Iudex Dominus Iesus , art. A los padres separados les ruego: A veces la vida familiar se ve desafiada por la muerte de un ser querido. La persona amada no necesita nuestro sufrimiento ni le resulta halagador que arruinemos nuestras vidas.

Eso no es imaginar al ser querido tal como era, sino poder aceptarlo transformado, como es ahora. Jn 20,17 , para llevarla a un encuentro diferente. El prefacio de la Liturgia de los difuntos expresa bellamente: Una manera de comunicarnos con los seres queridos que murieron es orar por ellos []. Ap 6, , solidarios con este mundo en camino. Son lazos de amor []. Si aceptamos la muerte podemos prepararnos para ella.

Los padres siempre inciden en el desarrollo moral de sus hijos, para bien o para mal. Siempre hace falta una vigilancia. El abandono nunca es sano. Por eso, las preguntas que hago a los padres son: Es inevitable que cada hijo nos sorprenda con los proyectos que broten de esa libertad, que nos rompa los esquemas, y es bueno que eso suceda.

Esto constituye una responsabilidad educativa: Esto implica que se presenten como deseables comportamientos a aprender e inclinaciones a desarrollar. Hoy suele ser ineficaz pedir algo que exige esfuerzo y renuncias, sin mostrar claramente el bien que se puede alcanzar con eso.

Las motivaciones, o el atractivo que sentimos hacia determinado valor, no se convierten en una virtud sin esos actos adecuadamente motivados. La libertad es algo grandioso, pero podemos echarla a perder. La vida virtuosa, por lo tanto, construye la libertad, la fortalece y la educa, evitando que la persona se vuelva esclava de inclinaciones compulsivas deshumanizantes y antisociales.

Algunas sanciones —a las conductas antisociales agresivas— pueden cumplir en parte esta finalidad. Pero uno de los testimonios que los hijos necesitan de los padres es que no se dejen llevar por la ira. Hay que saber encontrar un equilibrio entre dos extremos igualmente nocivos: De otro modo, por pedir demasiado, no logramos nada. La libertad concreta, real, es limitada y condicionada.

Primer evento del pasado

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