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El servicio a la cultura 3. Schönmetzer, Enchiridion Symbolorum definitionum et declarationum de rebus fidei et morum Ed. Lo mismo han hecho muchos estudiosos, en todos los Continentes. Lumen gentium , Sodano Secretario de Estado. Los hombres renovados por el amor de Dios son capaces de cambiar las reglas, la calidad de las relaciones y las estructuras sociales: Desde esta perspectiva, todo hombre de buena voluntad puede entrever los vastos horizontes de la justicia y del desarrollo humano en la verdad y en el bien.

Existen muchos hermanos necesitados que esperan ayuda, muchos oprimidos que esperan justicia, muchos desocupados que esperan trabajo, muchos pueblos que esperan respeto: Es un tesoro de cosas nuevas y antiguas cf.

Ex 33,11; Jn 15, , y trata con ellos cf. Estas preguntas de fondo caracterizan el recorrido de la existencia humana. En su Hijo, Jesucristo, hecho hombre, Dios nos ha liberado del pecado y nos ha indicado el camino que debemos recorrer y la meta hacia la cual dirigirse.

Vive en el mundo y, sin ser del mundo cf. Es la persona del hombre la que hay que salvar. Centesimus annus , Se trata de un principio invocado para transformar continuamente y desde dentro la vida del pueblo de la Alianza, para hacerla conforme al designio de Dios.

Jr 31,33 y Ez 36, El hombre y la mujer, creados a su imagen y semejanza cf. Desobedecer a Dios significa apartarse de su mirada de amor y querer administrar por cuenta propia la existencia y el actuar en el mundo. El Hijo ha recibido todo, y gratuitamente, del Padre: Rm 8,15; Ga 4,6 , y por tanto hermanos y hermanas entre nosotros. A Dios nadie le ha visto nunca. Concierne a la persona humana en todas sus dimensiones: Comienza a realizarse ya en la historia, porque lo creado es bueno y querido por Dios y porque el Hijo de Dios se ha hecho uno de nosotros.

Jn ; Ga 4, Al escriba que le pregunta: Pues de Dios las recibe y las mira y respeta como objetos salidos de las manos de Dios. Lc 1,38 , en nombre de toda la humanidad, acoge en la historia al enviado del Padre, al Salvador de los hombres: En cuanto Evangelio que resuena mediante la Iglesia en el hoy del hombre , 81 la doctrina social es palabra que libera.

El hombre recibe este Amor en la totalidad de su ser: La Iglesia tiene la competencia que le viene del Evangelio: Mt 7,24; Lc 6,; Jn 14, La doctrina social es un conocimiento iluminado por la fe, que —precisamente porque es tal— expresa una mayor capacidad de entendimiento.

No es prerrogativa de un componente del cuerpo eclesial, sino de la comunidad entera: Se encuentra, en primer lugar, el Magisterio universal del Papa y del Concilio: Estos bienes deben ser logrados y garantizados por la comunidad social. En esta perspectiva, la doctrina social realiza una tarea de anuncio y de denuncia. Ante todo, el anuncio de lo que la Iglesia posee como propio: El Papa se dirige a los sacerdotes, a los religiosos y a los fieles laicos, para animarlos y llamarlos a la resistencia, mientras no se restablezca una verdadera paz entre la Iglesia y el Estado.

En particular, el documento indica las coordenadas de un desarrollo integral del hombre y de un desarrollo solidario de la humanidad: Sal , y especifica el elemento que la caracteriza y la distingue en su ser a imagen de Dios: Os ; Is 54; Ef 5, 33 y, al mismo tiempo, como un servicio a la vida. Mt 22,; Mc 12,; Lc 10, El hombre debe descubrir y respetar este valor: Es un pecado de desobediencia cf.

Rm 5,19 que separa al hombre de Dios. Por ello se puede hablar de pecado personal y social: Estos pecados, en particular, se califican como pecados sociales. Es social todo pecado cometido contra la justicia en las relaciones entre persona y persona, entre la persona y la comunidad, y entre la comunidad y la persona.

Rm 5,; 1 Co 15, La Palabra que se hizo hombre en Jesucristo es desde siempre la vida y la luz del hombre, luz que ilumina a todo hombre cf. Rm 8,; Ga 4, Estos actos pueden faltar, sin que por ello el hombre deje de ser persona.

La persona humana debe ser comprendida siempre en su irrepetible e insuprimible singularidad. Pero esta libertad no es ilimitada: Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe evitar.

La ley natural expresa la dignidad de la persona y pone la base de sus derechos y de sus deberes fundamentales. Sus preceptos, sin embargo, no son percibidos por todos con claridad e inmediatez. Rm 2,11; Ga 2,6; Ef 6,9 , porque todos los hombres tienen la misma dignidad de criaturas a su imagen y semejanza.

Rm 10,12; 1 Co 12,13; Col 3, Esta diversidad en la igualdad es enriquecedora e indispensable para una armoniosa convivencia humana: Asamblea a la vez visible y espiritual, una sociedad perdura en el tiempo: Creada a imagen y semejanza de Dios cf. Gn 1,26 , y constituida en el universo visible para vivir en sociedad cf.

Desarrolla las cualidades de la persona, en particular, su sentido de iniciativa y de responsabilidad. Todo hombre debe tener la posibilidad de gozar del bienestar necesario para su pleno desarrollo: Se refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes.

Mientras tanto, los pobres quedan confiados a nosotros y en base a esta responsabilidad seremos juzgados al final cf. Su iniciativa, libertad y responsabilidad, no deben ser suplantadas.

Este principio se impone porque toda persona, familia y cuerpo intermedio tiene algo de original que ofrecer a la comunidad. La solidaridad se presenta, por tanto, bajo dos aspectos complementarios: Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable.

Pr 1,; 4,; 6,; Si 3,; 7, En esta perspectiva, la pareja encuentra su plena dignidad y la familia su solidez. En esta cuna de la vida y del amor, el hombre nace y crece.

En el clima de afecto natural que une a los miembros de una comunidad familiar, las personas son reconocidas y responsabilizadas en su integridad: En ella se aprenden las responsabilidades sociales y la solidaridad. Todo modelo social que busque el bien del hombre no puede prescindir de la centralidad y de la responsabilidad social de la familia. El matrimonio, en cuanto sacramento, es una alianza de un hombre y una mujer en el amor.

Gracias al amor, realidad esencial para definir el matrimonio y la familia, cada persona, hombre y mujer, es reconocida, aceptada y respetada en su dignidad. La Iglesia ora por ellos, los anima en las dificultades de orden espiritual que se les presentan y los sostiene en la fe y en la esperanza. Por su parte, estas personas, en cuanto bautizados, pueden y deben participar en la vida de la Iglesia: La persona homosexual debe ser plenamente respetada en su dignidad , y animada a seguir el plan de Dios con un esfuerzo especial en el ejercicio de la castidad.

Por ello la comunidad civil no puede permanecer indiferente ante las tendencias disgregadoras que minan en la base sus propios fundamentos. Este es uno de sus derechos inalienables, que ejercen ante Dios, considerando los deberes para consigo mismos, con los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad.

Es un deber primario, que la familia no puede descuidar o delegar. El Estado no puede, sin cometer injusticia, limitarse a tolerar las escuelas llamadas privadas. Se trata de la consecuencia de la realidad familiar fundada en el amor: Gn 2,2; Jb ; Sal ; Sal , que plasma al hombre a su imagen y lo invita a trabajar la tierra cf. Gn 2,15 los bienes creados por Dios: El asombro ante el misterio de la grandeza del hombre hace exclamar al salmista: Quisieron tener el dominio absoluto sobre todas las cosas, sin someterse a la voluntad del Creador.

Desde entonces, el suelo se ha vuelto avaro, ingrato, sordamente hostil cf. El trabajo es esencial, pero es Dios, no el trabajo, la fuente de la vida y el fin del hombre.

Mt 13,55; Mc 6,3 , al cual estaba sometido cf. Deben, ante todo, preocuparse por su alma; ganar el mundo entero no es el objetivo de su vida cf. Los tesoros de la tierra se consumen, mientras los del cielo son imperecederos: El trabajo no debe afanar cf. Jn 1,3; 1 Co 8,6; Col 1, Santiago defiende los derechos conculcados de los trabajadores: El hecho religioso confiere al trabajo humano una espiritualidad animadora y redentora.

La persona es la medida de la dignidad del trabajo: Independientemente de su contenido objetivo, el trabajo debe estar orientado hacia el sujeto que lo realiza, porque la finalidad del trabajo, de cualquier trabajo, es siempre el hombre.

El trabajo de un hombre, en efecto, se vincula naturalmente con el de otros hombres: Este principio vale, en particular, con respeto al capital. Entre trabajo y capital debe existir complementariedad. Todo esto conlleva un cambio de perspectiva en las relaciones entre trabajo y capital: Esta es una exigencia frecuentemente olvidada, que es necesario, por tanto, valorar mejor: La propiedad, que se adquiere sobre todo mediante el trabajo, debe servir al trabajo.

Los inmigrantes deben ser recibidos en cuanto personas y ayudados, junto con sus familias, a integrarse en la vida social. Lv 19,13; Dt 24,; St 5,4. El salario es el instrumento que permite al trabajador acceder a los bienes de la tierra: Esto comporta una consecuencia fundamental sobre los procesos productivos: Los cambios del mercado de trabajo son a menudo un efecto del cambio del trabajo mismo, y no su causa.

Los niveles de productividad, renta y tenor de vida, son extremamente bajos y con frecuencia se revelan insuficientes para garantizar que los trabajadores y sus familias alcancen un nivel de subsistencia.

El hombre puede y debe hacerse cargo, creativa y responsablemente, de las actuales innovaciones y reorganizaciones, de manera que contribuyan al crecimiento de la persona, de la familia, de la sociedad y de toda la familia humana. Por un lado, de aprecio a la disponibilidad de bienes materiales considerados necesarios para la vida: En la literatura sapiencial, la pobreza se describe como una consecuencia negativa del ocio y de la falta de laboriosidad cf.

Is 58,; Jr 7,; Os 4,; Am 2,; Mi 2, A los pobres se dirigen las promesas divinas: Mt 6,24 y 13,22; Lc 6, y 12,; Rm 14, y 1 Tm 4,4. Cuando esto sucede, el Reino de Dios se hace ya presente sobre esta tierra, aun no perteneciendo a ella. Gn 2, , con el compromiso de perfeccionarlo cf. Gn 1,; 2,; Sb 9, Al hacerse testigo de la grandeza y de la bondad del Creador, el hombre camina hacia la plenitud de la libertad a la que Dios lo llama.

Mt 25,; Lc 19, San Basilio el Grande invita a los ricos a abrir las puertas de sus almacenes y exclama: Tal eficiencia apela directamente a la responsabilidad y la capacidad de diversos sujetos, como el mercado, el Estado y los cuerpos sociales intermedios. Un mercado verdaderamente competitivo es un instrumento eficaz para conseguir importantes objetivos de justicia: Los agentes deben ser efectivamente libres para comparar, evaluar y elegir entre las diversas opciones. El Estado, en este caso, resulta nocivo para la sociedad: Puede producir efectos potencialmente beneficiosos para toda la humanidad: Las actuales generaciones experimentan directamente la necesidad de la solidaridad y advierten concretamente la importancia de superar la cultura individualista.

David es el depositario de la promesa cf. Esta esperanza reaparece con frecuencia en los Salmos cf. Sal 2; 18; 20; 21; Is 11,; Jr 23, Verdadero pastor del pueblo de Israel cf. En la literatura sapiencial, el rey es presentado como aquel que pronuncia juicios justos y aborrece la iniquidad cf. Pr 16,12 , juzga a los pobres con justicia cf. Al mismo tiempo, el poder temporal tiene derecho a aquello que le es debido: Mt 4,; Lc 4, Mt 20,; Lc 22, Mc 10,; Mt 20, Rm 13,5 , al poder constituido responde al orden establecido por Dios.

San Pablo define las relaciones y los deberes de los cristianos hacia las autoridades cf. La libertad no puede ser usada para cubrir la propia maldad, sino para servir a Dios cf. Pero Cristo es el Cordero Vencedor de todo poder que en el curso de la historia humana se absolutiza.

Este modo de gobierno debe ser imitado en la vida social. Este orden es percibido por las conciencias y se realiza, en la vida social, mediante la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad que procuran la paz. En primer lugar, un grupo minoritario tiene derecho a la propia existencia: Rm 2,15 , y punto de referencia normativo de la misma ley civil. En el Estado de Derecho , el poder de infligir penas queda justamente confiado a la Magistratura: Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad.

Los organismos representativos deben estar sometidos a un efectivo control por parte del cuerpo social. Un segundo principio es complementario del primero: La Iglesia por tanto pide: Gn 5 y sobre toda la tierra cf. Dios quiere garantizar al hombre los bienes necesarios para su crecimiento, la posibilidad de expresarse libremente, el resultado positivo del trabajo, la riqueza de relaciones entre seres semejantes.

En el testimonio definitivo de amor que Dios ha manifestado en la Cruz de Cristo, todas las barreras de enemistad han sido derribadas cf. Rm 10,12; Ga 3,; Col 3, Ef 1, , toda la realidad creatural fragmentada y dispersa. Un Dios que puede decir a su pueblo: Trabajando en este campo, sin duda delicado, el investigador se adhiere al designio de Dios. La consecuencia que deriva de todo ello es muy clara: Por eso la cultura cristiana ha reconocido siempre en las criaturas que rodean al hombre otros tantos dones de Dios que se han de cultivar y custodiar con sentido de gratitud hacia el Creador.

Las circunstancias de incertidumbre y provisionalidad hacen especialmente importante la transparencia en el proceso de toma de decisiones. El clima es un bien que debe ser protegido y requiere que los consumidores y los agentes de las actividades industriales desarrollen un mayor sentido de responsabilidad en sus comportamientos.

El ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente. Se trata fundamentalmente de impedir la injusticia de un acaparamiento de los recursos: Multitudes de estos pobres viven en los suburbios contaminados de las ciudades, en alojamientos fortuitos o en conglomerados de casas degradadas y peligrosas slums, bidonvilles, barrios, favelas. Sal 51,4; Jn 13,8 y de vida cf. Jn 3,5; Ga 3, Por tanto, el derecho al agua es un derecho universal e inalienable.

El mundo se presenta a la mirada del hombre como huella de Dios , lugar donde se revela su potencia creadora, providente y redentora. Gn 4, y en las sociales cf. La paz y la violencia no pueden habitar juntas, donde hay violencia no puede estar Dios cf.

Esta paz genera fecundidad cf. Is 48,19 , bienestar cf. Is 48,18 , prosperidad cf. Is 54,13 , ausencia de temor cf. Dios anhela dar la paz a su pueblo: El salmista, escuchando lo que Dios dice a su pueblo sobre la paz, oye estas palabras: Jb 25,2; Sal 29,11; 37,11; 72,3. El don de la paz sella su testamento espiritual: Ef 6,15 dirigida a todos los hombres. Is 32,17 , entendida en sentido amplio, como el respeto del equilibrio de todas las dimensiones de la persona humana.

La violencia es una mentira, porque va contra la verdad de nuestra fe, la verdad de nuestra humanidad. La violencia destruye lo que pretende defender: Entre ellos sobresale el holocausto del pueblo hebreo, la Shoah: La Comunidad Internacional se ha dotado de un Tribunal Penal Internacional para castigar a los responsables de actos particularmente graves: El Magisterio no ha dejado de animar repetidamente esta iniciativa.

La carrera de armamentos no asegura la paz. La lucha contra el terrorismo presupone el deber moral de contribuir a crear las condiciones para que no nazca ni se desarrolle. Los actos de terrorismo hieren profundamente la dignidad humana y constituyen una ofensa a la humanidad entera: Las diferencias religiosas no pueden y no deben constituir causa de conflicto: Resultan oportunas las iniciativas que tienden a instituir Organismos judiciales internacionales.

Dios en Jesucristo salva a todos los hombres y a todo el hombre. Gracias a ella se aplican correctamente los principios morales a los casos particulares. La prudencia se articula en tres momentos: La prudencia ratifica el bien como deber y muestra el modo en el que la persona se determina a cumplirlo.

El servicio a la persona humana. El servicio a la cultura. De ello dan testimonio innumerables obras de arte de todos los tiempos. Para elegir correctamente, es necesario conocer las normas de orden moral y aplicarlas fielmente. Los padres, las familias y la Iglesia tienen responsabilidades precisas e irrenunciables.

No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. El sentido y el fundamento del compromiso cristiano en el mundo derivan de esta certeza, capaz de encender la esperanza, a pesar del pecado que marca profundamente la historia humana: Se manifiestan como hijos de la promesa en la medida en que, fuertes en la fe y en la esperanza, aprovechan el tiempo presente cf.

Ef 5,16; Col 4,5 y esperan con paciencia la gloria futura cf. Mt 22,40; Jn 15,12; Col 3,14; St 2,8. Respeta al otro y sus derechos. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos. Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 1: AAS 93 AAS 83 Novo millennio ineunte, Sollicitudo rei socialis, AAS 80 Juan Pablo II, Exh. Ecclesia in America, AAS 91 Juan Pablo II, Carta enc. Consultado el 27 de abril de Consultado el 15 de junio de Internet Encyclopedia of Philosophy.

Consultado el 7 de enero de Consultado el 18 de julio de Essays in Practical Philosophy Montreal y Kingston: Consultado el 3 de diciembre de Consultado el 17 de julio de Consultado el 22 de noviembre de Es falso, por supuesto. Consultado el 18 de junio de Maurer, Armand; Levi, Albert W. Consultado el 24 de junio de On Hinduism Oxford University Press, p.

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