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Chuukan Kanriroku Tonegawa capitulo 11

Pedro on October 19, at Lo unico que quisiera ahora es que hagan una segunda parte o una miniserie:

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Por otra parte , es significativo que las palabras de Is. Su confianza en Dios es tan grande que lo ve ya realizado. La ausencia de alabanza es indicio de falta de fe. Apenas conocemos a Dios e ignoramos casi por completo sus planes. Es la soberbia y la autosuficiencia la que nos cierra radicalmente a Dios.

La ceguera del pueblo. La respuesta es contundente: En consecuencia, el pueblo debe reflexionar y recapacitar: Las expresiones del v. Es el amor gratuito de Dios, que no ama por lo que encuentra de valioso en el destinatario de su amor, sino que al amarlo lo crea, lo redime, lo regenera. Tanto ama Dios a su pueblo que es capaz de dar cualquier cosa a cambio de su vida.

Este pueblo Dios lo ha creado para su gloria v. La gloria se manifiesta y realiza dando a los hombres vida en plenitud san Ireneo. Precisamente para eso ha sido elegido Israel v. Pero como el pueblo en su ceguera v. Y, sin embargo, insiste: Pero en la medida en que va experimentando las maravillas de Dios se dedica ya en este mundo a proclamar las alabanzas del que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable 1Pe.

El pueblo debe reconocer que arrastra una larga historia de pecado: Yahveh, a quien el pueblo ha cansado una y otra vez con sus pecados v. Sin un reconocimiento y arrepentimiento del pecado no se camina en la verdad, se construye en falso y se arruina de antemano el futuro. El profeta vuelve sobre motivos ya enunciados: Y el pueblo de Israel es llamado a ser testigo de esta realidad ante todos los pueblos v.

Se les tacha de ciegos y necios, incapaces de comprender y entender vv. Este recordar es un ejercicio de fe que se transforma en acto de confianza y esperanza. Dios no olvida, pero es necesario que tampoco nosotros olvidemos En consecuencia, contemplamos a un Dios lleno de vida y con una fecundidad asombrosa.

La palabra de Dios es eficaz, se cumple siempre, porque es palabra creadora que suscita lo que no es: Dios sabe muy bien lo que hace. No pretende encerrar a Dios en sus esquemas y planes, sino que se deja ensanchar continuamente para ser adecuado a la altura y a la grandeza infinitas de los planes maravillosos de Dios. Pedir cuentas a Dios es soberbia redomada Rom. Hasta el exilio Israel pensaba que era el centro del mundo.

Y sin embargo, no es tan oculto: Por eso Dios mismo invita a todos los pueblos: Pues de hecho Cristo ha dado su vida por todos y cada uno de los hombres, como rescate por todos. Sin embargo, lo que el profeta -hombre de fe y esperanza- ve por adelantado y espera con certeza e impaciencia, el pueblo se muestra incapaz de captar; no acaban de creer ni acaban de esperar: Por el bautismo todos somos profetas y podemos adelantarnos a nuestro tiempo.

Este grito de victoria de Ap. Y el profeta saluda jubiloso y celebra con gozoel fracaso de la potencia que ha oprimido cruelmente a su pueblo. En efecto, las expresiones del v. El profeta, en cambio, amaestrado por Dios, sabe que en el fondo es un gigante con pies de barro que va a desplomarse de manera inminente y repentina.

Su seguridad es totalmente falsa y ficticia. Por eso le anuncia v. Y el creyente debe tener lucidez para no dejarse seducir por una grandeza inconsistente y abocada al fracaso, ni dejarse amedrentar por la fuerza de un poder que amenaza con dominar y destruir.

Como en otros textos anteriores, el profeta recuerda a Israel su pecado. Es decir, no son coherentes ni consecuentes con su fe: Un Dios que anhela que demos fruto y fruto abundante Jn. No, no hay otra causa de nuestra infelicidad y de nuestra esterilidad.

Es la coherencia de la fe: Y sin embargo todo se sigue realizando en la fe. Lo cual no impide que esta fe sea firme y cierta: El Siervo es consciente de haber sido llamado por Dios v.

Como profeta que es, aparece antes que nada como el hombre de la palabra. De hecho, en el v. Ello es signo del aprecio que Yahveh le tiene: Finalmente, en los vv. Dios ha hecho de nuestra boca una espada afilada. Pues debemos dar cuenta a Dios del uso que de ella hayamos hecho. Se contempla al pueblo -a quien se ha dado la orden de salir: Sin embargo, eso no invalida la palabra del profeta: Dios compadece y consuela a su pueblo, le cuida con ternura La esperanza siempre mira hacia delante.

Ciertamente el nuevo pueblo de Dios se encuentra hoy disperso y desunido; la Iglesia se asemeja en muchos lugares a una ciudad arruinada y desolada, o a una mujer que ha quedado viuda y ha perdido a sus hijos.

Dios no abandona -no puede abandonar- a sus hijos: Cristo no abandona a su Esposa, por la que ha dado la vida Ef. Es el quien convoca y reune a esa multitud de hijos que ya se daban por perdidos. El profeta sale al paso de una nueva duda: Israel es prisionero de Babilonia, y los babilonios no los van a dejar escapar, del mismo modo que un soldado no deja escapar a su prisionero. Si en el v. Y por grandes que sean las dificultades, su poder es infinitamente mayor. El profeta es portador de consuelo de Dios para aquel que antes se ha dejado juzgar por la palabra cortante del mismo Dios.

No opone resistencia alguna. A todo ello se ofrece y se muestra disponible con una entereza impresionante. A su entrada en este mundo exclama: De ese modo nos hacemos aptos para consolar por experiencia, no con nuestro consuelo humano, sino transmitiendo el que viene de Dios. Busca instintivamente lo definitivo, lo eterno. Por eso clama a su Dios. Sin embargo, la realidad es bien distinta. En el fondo, el profeta es testigo de la impaciencia divina. Las palabras son de aliento y consuelo para esta esposa dolorida y humillada.

Que reaccione sobre todo frente a la desesperanza y el desaliento. Y lo que la adormila es sobre todo la desesperanza. Es verdad que estamos cosechando la esterilidad de nuestros propios errores y pecados.

Pero nuestra Iglesia debe espabilar. De forma que, si alguien entraba repentinamente, todo quedaba oculto a un primer vistazo.

Una de ellas sospechaba seriamente que se trataba de un cura refugiado. Siguieron apareciendo por aquellos andurriales partidas de milicianos a registrar el sanatorio. El caso de Chiqui es uno entre muchos. Por la paz de todos y, en particular, por la seguridad del Padre, se fueron a sus respectivas casas en Madrid. Madrid, 10 de febrero de Mi cabeza parece que va mejor: Este pobre loco os abraza y os quiere.

Era de esperar que acabara en una Casa de Salud, porque, desde octubre de , estaba completamente loco: De humor, se encuentra muy bien: Un apretado abrazo de. Eliminando los datos que supongan un riesgo para el destinatario —y riesgo grave era la correspondencia con un sacerdote—, deja claro su sentido. La clave es muy simple. De suerte que establece, por paralelo, un doble mundo de referencias, entre la realidad material y corriente respecto a la espiritual y figurativa.

La residencia consular estaba en el 51 duplicado luego 53 del Paseo de la Castellana. Un largo corredor, con puertas a ambos lados, daba a otras tantas habitaciones ocupadas por grupos o familias de refugiados. La he visto diez minutos, en nueve meses: No se dieron registros. En el mejor de los casos la vecindad con los milicianos era algo como para echarse a temblar.

No recuerdo que tratase de otros temas. Una vez hechas estas consideraciones, dejaba a Isidoro decidir por su cuenta: No esperaba menos de ti, Isidoro. Le aflige, sobre todo, la suerte de Chiqui, preso en Valencia. El furor comunista no se ha limitado a matar Obispos y millares de sacerdotes, de religiosos y de religiosas [ Tiene la carta fecha de 1-VII y va dirigida a los Obispos del mundo entero: Nada fijo, pero parece inminente.

Hoy no tengo otro tema de que tratar: Insistid, molestad, oportuna e inoportunamente: De nuevo es el cuento de la buena pipa parece que vuelve a moverse el asunto de la salida [ Con ello ahorraba a sus asilados posibles decepciones. Se encontraban realmente en un pozo.

Pedro Jaime de Matheu —los refugiados agradecidos—. Parece que se vuelve a vislumbrar la posibilidad de que salga. Y, a la hora de acostarse, acampaban en la sala. Proceden de diversas familias; las hay hasta de cocina: No se pueden extender los cinco colchones de nuestra propiedad. Con cuatro, queda el pavimento del todo alfombrado. Un poquito de espacio. Pegando a las maletas, la puerta. Las relaciones sociales en aquella forzosa convivencia tampoco eran gratas ni tranquilas.

Carentes de una disciplina de trabajo, todo se les iba —como a un animal enjaulado— en dar vueltas en la cabeza a sus preocupaciones, que siempre eran muchas, hasta el punto de que algunos terminaban desquiciados. Comentaba el Evangelio, les hablaba de la persona y vida de Cristo, y se preparaban todos para asistir a misa.

En la pobreza de aquel cuartucho se celebraba misa con sabor de catacumba. Manuel me invita a almorzar con la familia. Y estos criotes me han salido como si hubieran pasado por el patio de Monipodio: Al desasosiego producido por el temor al asalto o a una denuncia se juntaba el azote del hambre. Escribiendo a los de Valencia, les da noticias suyas y de su hermano: El peque Santiaguito se ha quedado en los huesos: Nos aseguraron que era chocolate.

El tono festivo en que se dirige a sus hijos valencianos, a fin de entretenerlos y disipar sus preocupaciones, adquiere duros contrastes con el de las cartas a los de Madrid. No se guiaba por el dicho popular: En realidad, y sin que nadie lo notase, se llevaba la peor parte.

Pero algunos de sus ayunos no lograban pasar inadvertidos. Entre los innumerables datos y noticias de la copiosa correspondencia del Fundador desde el Consulado hay un hecho particularmente curioso. Algo que era previsible hallar en sus cartas y que el lector, sin embargo, no encuentra. No se alude a gobiernos, ni a zonas, ni a frentes de combate. Se olvidaba y se perdonaba. Hasta el extremo de que se consideraba un regalo del cielo lo que, a ojos humanos, era una maldita consecuencia de la guerra.

Esto es una barbaridad: No me dejes nada en el aire. Hay prisa, para todo: Adelante con el asunto de la casa, a pesar de los baches y barrancos del camino. Puede suceder que el coche vuelque. Entonces, a ponerlo de nuevo sobre sus ruedas, a arreglar lo descompuesto, y a seguir andando como si tal cosa. Por cierto que las primeras, de ordinario, se notan menos, porque enardecen: Pero llegaban a puntos de estancamiento. No por falta de tenacidad sino por las barreras propias de la burocracia: Mejor, el empuje, la acometividad y la perseverancia del toro bravo: Y el abuelo, con buen humor, para alegrar la lectura de sus hijos valencianos, a los que dirige la carta, simulaba hallarse en medio de un terrible barullo.

Los viejos necesitamos quietud: Estoy con exterior gravedad, pero alegre. Aunque no eran, realmente, tan prosaicos ni menudos. El hambre padecida, mucha. Era puntual y ordenado. En fin, de vez en cuando, agregaba unas disciplinas de sangre. Fueron mil, todos con igual fuerza, todos con el mismo ritmo. El pensar en ello le abrumaba: Y es que se acuerda de su juventud, y contempla la vida actual: Y resulta que se le echan a correr el entendimiento y la voluntad el Amor , y el Amor llega primero.

Ya se sufre, y se ofrece lo sufrido: Buena parte de las noches, en cambio, las pasaba en blanco. Te lo voy a decir, en parte: Pero esta confidencia hecha a Paco Botella es muy velada, muy a medias palabras, muy reticente.

Realmente, los de siempre. Son las mismas palabras de la carta del 6 de mayo a los de Madrid. El piso de encima era considerado anexo dependiente del Consulado. Nos lo cuenta el visitante, en una nota de esa fecha: Todo te hace sufrir, en las potencias y en los sentidos.

De la batalla que estaba librando en las oscuridades de su alma nos llegan, de una nota del 26 de mayo, otras voces sobrecogedoras: No temo a la muerte, a pesar de mi vida pecadora, porque me acuerdo de tu Amor: No temo a la muerte, a pesar de mi vida pecadora, porque me acuerdo de tu Amor. El Fundador se pasaba muchas noches en blanco y, hasta el fondo del pasillo, le llegaban los silencios y rumores de los asilados. Aquellas tremendas pruebas interiores no le quitaban la paz.

Nos recuerda sobre todo cuando visita diariamente a nuestro gran protector D. Pero, genio y figura hasta la sepultura. He sido ambicioso siempre. Lo he querido todo. Con sed de alturas, dificilillo es meterse en charcas, que son lo contrario: Ahora es cuando me veo realmente viejo, sin fuerzas, y Pero, lo dicho, dicho. El abuelo casi no sabe deciros nada —escribe a los de Valencia—. Era patente que el negocio del Opus Dei, grande y universal, necesitaba mucha gente. Y milagro parece que tal no suceda.

Aunque no te lo creas, mocoso: Las confidencias del abuelo eran, para sus nietos, media vida, un tesoro. Del abuelo a Chiqui, VII Mi muy querido peque: Mucho he pensado en ti. Y la otra carta a Rafael Calvo Serer:

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